Por qué no debes conducir si sufres depresión: Los psicofármacos provocan efectos adversos

La depresión afecta a un 4,5 % de la población española. Esto supone que 2,5 millones de ciudadanos se vean afectados por esta dolencia, según datos de la Fundación ANAED (Asistencia Nacional para la Ayuda al Enfermo de Depresión).

Las mujeres padecen más que los hombres esta enfermedad, definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración”.

El porcentaje de mujeres que sufren depresión prácticamente duplica al de hombres, según los datos de la Encuesta Europea de Salud en España. Ellas la sufren en un 4,55%, mientras que el porcentaje de hombres asciende al 2,46%. Los principales motivos de esta prevalencia femenina son, según la OMS, los hormonales y los de género.

La dolencia puede ser el resultado de muchos factores, desde genéticos hasta conductuales. Es decir, el uso de sustancias como drogas o medicamentos puede estar provocado por una enfermedad o un acontecimiento negativo, como la pérdida de un ser querido.

La depresión clínica puede llegar a hacerse crónica o recurrente, señala este organismo de la ONU, que constató en un ensayo reciente que hasta el 10% de los pacientes que acuden a centros asistenciales pueden padecer depresión.

Esta tiene gran impacto social por el alto índice de suicidios, cronicidad en el 15-20% de los casos e incremento de la mortalidad debido a su asociación a enfermedades crónicas. Entre sus consecuencias habituales, puede llegar a dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela, y la capacidad para afrontar las labores de la vida diaria.

Tres niveles

Hay tres niveles de depresión. El leve se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero no el moderado o grave, los cuales requieren medicamentos y psicoterapia profesional.

Respecto a los medicamentos, precisamente, hay un problema añadido. Un importante porcentaje de la población que cree padecer o sufre una depresión no consulta a los profesionales sanitarios y decide automedicarse. Esto se traduce en un dato confirmado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios: el consumo de antidepresivos se triplicó en nuestro país entre la última década, al pasar de 26,5 a 79,5 dosis por cada mil habitantes.

España pasó de un consumo de antidepresivos inferior a la media europea a uno de los más altos. Hoy es el sexto entre los 21 países europeos de la OCDE que más consumen este tipo de psicofármacos.

Según la OMS, la depresión puede reducir la capacidad de las personas para afrontar sus tareas en la vida diaria.

La conducción es una actividad habitual para millones de personas. La depresión es difícilmente compatible con la conducción, sobre todo cuando es grave, habida cuenta de las características de la enfermedad y de las propiedades de los fármacos para tratarla.

Hay tres maneras de tratar esta enfermedad. Mediante psicoterapia, suministro de medicamentos, o con un tratamiento que combine ambas.

La persona que padece depresión siente una angustiante imposibilidad de cumplir con sus tareas diarias, incluida la conducción. Todo depende de:

  • La gravedad de los síntomas que presente el paciente.
  • La disposición de la persona hacia un tratamiento u otro (si prefiere tratamiento farmacológico o psicoterapia).

Por qué no es buena idea conducir si tomas antidepresivos

Conducir con depresión no parece una buena idea. Más si la persona que la padece ingiere fármacos antidepresivos para su tratamiento. Estos son los principales motivos por los que no es recomendable hacerlo en esos casos:

  • Los efectos colaterales de los antidepresivos (principalmente tricíclicos o inhibidores de la recaptación de serotonina) se suelen manifestar principalmente al principio del tratamiento. Después, se van atenuando en las siguientes dos o tres semanas. Pueden afectar, en diversos grados, a las capacidades psicomotoras y cognitivas del conductor.
  • Los antidepresivos provocan, en muchos de los casos, somnolencia. No hace falta aclarar que el sueño y la conducción no son buenos aliados de viaje.
  • Entre otros efectos colaterales, estos medicamentos pueden producir: falta de coordinación, confusión, vértigo, temblor, taquicardia, alteraciones de la acomodación ocular, sudoración, y una disminución de la capacidad de reacción y de los reflejos.
  • Los antidepresivos también pueden generar otros efectos secundarios que provocan malestar físico. Nunca es recomendable que una persona que no presenta condiciones físicas óptimas conduzca un vehículo.
  • Si la persona que sufre depresión está medicada y decide conducir puede poner en peligro su seguridad y la de los demás. Los efectos anteriores pueden potenciarse si además consume alcohol o drogas.
  • Otras características notorias en una persona con estado depresivo son la disminución de la atención y la concentración. Los psicofármacos no alivian este cuadro en las primeras semanas de tratamiento. Suelen hacer efecto a partir de las cuatro semanas.

Consejos para conductores que padecen depresión

  • Lo primero que debe hacer una persona depresiva o que cree padecer síntomas de la enfermedad es consultar a un especialista. Resulta fundamental que el profesional de la salud prescriba el medicamento más adecuado, en los casos necesarios, en función del cuadro del paciente y que lo supervise periódicamente.
  • El seguimiento de los pacientes depresivos es fundamental para impedir que conduzcan.
  • También es importante que el paciente complete el tratamiento por depresión para poder curarse adecuadamente. Dos de cada tres personas suelen abandonarlo dentro del primer mes. De este modo, continúan con sus actividades más frecuentes -como conducir- sin haber superado su enfermedad.
  • Padecer depresión y estar medicado no es óbice ni cortapisa para pasar el reconocimiento médico correspondiente a la renovación del permiso de conducir. Pero la persona debe estar controlada.
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