CNAE muy presente en la Global Mobility Call 2026

CNAE muy presente en la Global Mobility Call 2026


El presidente de CNAE ha reivindicado el papel de la formación vial como puente entre la tecnología y el usuario en la mesa «Movilidad segura, innovadora y responsable» que ha tenido lugar en el marco de la Global Mobility Call. Enrique Lorca, que también impartirá una ponencia sobre seguridad vial, ha destacado la necesidad de adaptar la formación de los conductores a los nuevos sistemas tecnológicos.

La profunda transformación que atraviesa el sector del automóvil y el transporte no puede dejar atrás a su protagonista principal: la persona. Con esta premisa como eje central, el presidente de CNAE tomó parte en una destacada mesa redonda en el marco del Global Mobility Call de IFEMA Madrid, junto a otros expertos en la materia como José Ignacio Lijarcio, presidente de FESVIAL (en calidad de moderador), Silvia Ubago, responsable de Movilidad y Seguridad Vial de RACE, Juan Carlos González de Frutos, Head of Mobility de SICE y Jaime Barea, presidente de GANVAM.

El reto desde la perspectiva de CNAE: formar para la nueva movilidad

Durante su intervención, el presidente de CNAE abordó el desafío tecnológico desde el ámbito específico de la formación y la preparación de los futuros conductores. En concreto, reflexionó sobre dos ejes fundamentales:

  • La adaptación del sistema formativo: Qué cambios estructurales y pedagógicos necesita la formación vial en nuestro país para preparar adecuadamente a los conductores ante un entorno cada vez más tecnológico.

  • El conocimiento de los nuevos sistemas ADAS: Cómo debe evolucionar la formación para que el conductor entienda en profundidad los sistemas de ayuda a la conducción (ADAS), conociendo no solo sus inmensas posibilidades para evitar siniestros, sino también sus límites y la responsabilidad indelegable de quien va al volante.
     

La persona en el centro de la revolución tecnológica

Actualmente, el ecosistema de la movilidad está inmerso en una revolución protagonizada por el vehículo conectado, la electrificación, la Inteligencia Artificial, el uso masivo de datos y la automatización. Sin embargo, los ponentes coincidieron en que el núcleo de este cambio sigue siendo el ciudadano: quien conduce, quien camina, quien utiliza el transporte público o quien acude a una autoescuela para formarse.

La idea central del debate fue clara: la movilidad del futuro no será verdaderamente inteligente si no es comprensible, segura y útil para el usuario. Aunque la tecnología representa una oportunidad extraordinaria, también plantea importantes barreras relacionadas con la confianza, la brecha digital, la accesibilidad y la capacidad real de los ciudadanos para entender los límites de los sistemas que manejan. No podemos olvidar, además, la importancia de la sensibilización vial de los conductores. 

Además de estos puntos, el diálogo general de la mesa sirvió para tomar el pulso a la situación actual en España y debatir si nuestro país está realmente preparado para esta transición o si, por el contrario, la transformación tecnológica avanza más rápido que la adaptación social y regulatoria.

El debate concluyó subrayando que, para que la tecnología no se convierta en una nueva fuente de riesgo, desigualdad o confusión en los próximos años, es imprescindible acompañar el desarrollo técnico con una sólida labor de concienciación, educación y formación vial.