CNAE invita al Gobierno a invertir 10 millones para facturar 50

CNAE invita al Gobierno a invertir 10 millones para facturar 50

Solucionar el problema de la escasez de examinadores de Tráfico no costaría a las arcas públicas más de 10 millones de euros, desembolso que sería perfectamente justificable ante Bruselas pues produciría una recaudación por tasas de examen en torno a los 50 millones.

La Confederación Nacional de Autoescuelas calcula que la contratación de 324 nuevos examinadores incrementaría en 900.000 pruebas de circulación al año la actual capacidad de examen de conducir de la DGT, con lo cual los ingresos extras de la Administración multiplicarían por cinco la cifra invertida.


Rentabilidad asegurada

El año pasado la DGT recaudó en concepto de tasas de examen (que se pagan por anticipado) 114,5 millones de euros. El coste de la plantilla fue de unos 24 millones de euros, al que hay que sumar los costes operativos (otros 17 millones), por lo que el servicio arrojó un superávit de 73,5 millones.  
 
Se estima que los examinadores que ejercen su cometido en la actualidad no son más de 610. Con 324 nuevos funcionarios, la Dirección General de Tráfico daría a los ciudadanos y a los centros de Formación Vial un servicio óptimo, pues estaría a resguardo de contingencias tales como las bajas por enfermedad de larga duración, la disminución del personal examinador por vacaciones, etc.
 
Pero también sería rentable optar por atender sólo a la necesidad más urgente y cubrir 213 vacantes. En este caso la dotación presupuestaria requerida sería de 6,5 millones de euros y la capacidad de examen de la DGT se incrementaría en unas 600.000 pruebas al año, con lo cual la recaudación por tasas subiría unos 32 millones.
 

Beneficios de todo tipo

A la luz de estos números, CNAE cree que existen pocos servicios públicos tan beneficiosos como el de los exámenes de los permisos de conducir. Da dinero al Estado, mejora la empleabilidad, pues el carné es necesario para numerosos trabajos y para opositar, amplía el repertorio de actividades de ocio de la gente, y contribuye a la seguridad vial. Por eso, dotarlo con los medios humanos suficientes debería ser, a juicio de la Confederación, una prioridad.

El verano apremia

CNAE viene haciendo reiterados llamamientos a las autoridades para que den pronta respuesta a la demanda de más exámenes de circulación para los permisos de conducir. Tanto la ciudadanía como las autoescuelas precisan con urgencia más examinadores de Tráfico.
 
El verano, que es la temporada alta del sector, se echa encima, y en muchas provincias los centros de Formación Vial y sus alumnos temen que las peticiones de pruebas desborden de tal manera la capacidad de las jefaturas que acaben produciendo el colapso de la actividad. Miles de aspirantes a conductores podrían sufrir las consecuencias. 
 

Círculo vicioso

Esto sería catastrófico para las autoescuelas afectadas, ya que no pueden permitirse el lujo de tener sus vehículos y sus profesores parados, y extraordinariamente perjudicial para los aspirantes a conductores. En la situación actual se está produciendo un círculo vicioso: ante la falta de exámenes, el alumno deja de recibir clases, olvida parte de lo aprendido y acude a la prueba peor preparado, con lo cual aumenta la probabilidad de que suspenda. Al final, el déficit de examinadores ocasiona una sobrecarga del servicio de exámenes.