Los centros de examen desplazados, un asunto espinoso

Los centros de examen desplazados, un asunto espinoso

Una de las secuelas de la huelga de los examinadores de Tráfico ha sido el regreso a la actualidad de una vieja cuestión: ¿qué hacer con los centros de examen desplazados? Constantemente llegan noticias de que la prueba teórica, que se había suspendido en muchos de dichos centros durante los paros, no se ha restablecido, una vez acabado el conflicto.

La DGT adujo, para suspender hasta nueva orden el test en los centros de examen desplazados, que no contaba con examinadores suficientes. Acudir a localidades que distan de la capital de provincia 100 km o más consumía mucho tiempo, el funcionario que iba no examinaba de circulación, y las jefaturas no podían permitirse en plena huelga el desplazamiento de parte de sus efectivos. Sin embargo, los paros concluyeron a principios de diciembre. ¿Por qué no se ha restablecido aún el servicio en los centros de examen desplazados? Buena pregunta.

El examen en papel

Quizá el enigma lo sea menos si tomamos en consideración que, en los centros de examen desplazados, la prueba teórica de los permisos de conducir se venía haciendo en papel. Y las autoridades deseaban desde tiempo atrás suprimir los exámenes en dicho soporte.

Tan es así que, cuando culminó la informatización del examen en las capitales de provincia, la DGT anunció que no invertiría un euro en equipar con ordenadores y pantallas táctiles los centros desplazados. E incluso hubo un primer conato en algunas jefaturas de centralizar el examen teórico, que tropezó con la resistencia de la gente, y la Administración dio marcha atrás. Que sepamos, sólo el centro de Quintanar de la Orden (Toledo) dejó de hacer el examen en papel por decisión del jefe provincial de Tráfico, sin que hasta hoy haya sido revocada la medida.

Se fortalece, pues, la sospecha: la DGT ha aprovechado la huelga para darle la puntilla al examen en papel, de facto y de un modo sigiloso. Se ha dicho que el principal problema del examen en papel es que favorece la memorización de los cuestionarios y que se presta a corruptelas. Pero esto es únicamente así en el caso de que no se renueven los cuestionarios. Si cada día que hubiera examen (o durante la tarde de la víspera), se confeccionasen los test de modo aleatorio y luego se sacaran las necesarias fotocopias, no debería de haber ningún problema para que cada aspirante rellenase un test diferente. El funcionario viajaría al centro desplazado con sus cuestionarios siempre frescos y los aspirantes de los centros desplazados no tendrían ninguna ventaja sobre sus homólogos que afrontan la prueba en la capital. El problema es, por tanto, que no se renuevan o se renuevan poco los cuestionarios y no el soporte del examen.

¿Por qué Tráfico no pone remedio a la situación y extrae a diario por ordenador los test en papel? Porque la operativa se complica y carece de personal suficiente, las fotocopias cuestan dinero, etc. Y, si no hay presupuesto para fotocopias, difícilmente cabe esperar que la DGT se líe la manta a la cabeza e informatice los centros desplazados. De modo que resultaría ocioso que el ministro Montoro nos recordase que «no hay dinero, señorías» (aunque ahora, al parecer, lo hay o comienza a haberlo).

El lector, que está muy puesto en el tema y no quiere darse por vencido, replica: «Pero sabemos que varios ayuntamientos han ofrecido ceder aulas informatizadas a sus jefaturas provinciales, para que los aspirantes a conductores puedan examinarse cerca de donde viven. Sí, es verdad, pero la invariable respuesta de la DGT hasta ahora ha sido «no». ¿El motivo alegado? Problemas irresolubles de seguridad informática, obligaciones ineludibles para con la Ley de Protección de Datos, etc.

Discriminación

Vistas las cosas desde la perspectiva de las personas que desean obtener el carné y que se tienen que desplazar a la capital desde localidades muy lejanas para afrontar la prueba teórica (cuando antes no era así), y de las autoescuelas que los preparan, el asunto no ofrece dudas: se han visto despojados de un derecho que tenían. La postura de la DGT les cuesta tiempo y dinero. Las autoridades han solucionado su problema transfiriéndoselo de modo injusto a los ciudadanos y a los centros de Formación Vial. Es el fuero y es el huevo. Y llueve sobre mojado. Además, ¿quién dice que la eliminación del examen teórico en los centros desplazados no constituya la antesala de la eliminación del examen práctico?

¿Y qué dicta el sentido común? Algo que ha propuesto CNAE varias veces en los últimos años, a saber: que la DGT revalúe serenamente la utilidad, no sólo para ella sino también para los ciudadanos y las autoescuelas, de cada centro desplazado. Y que suprima los que no tienen las pistas en regla; los que no están lejos de la capital; los que no reúnen las condiciones para una prueba de circulación mínimamente exigente, etc.; de ese modo se salvarían los imprescindibles, los necesarios, los justificados. Y entonces debería informatizar las aulas de estos centros. Y aquí paz y después gloria. ¿O no?

 

 

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